Prensa Mercurio
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| El negocio de los guardaespaldas está en pleno desarrollo en Chile Lunes, 27 de Noviembre de 2006 Economía y Negocios, El Mercurio BERNARDITA AGUIRRE PASCAL |
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Hoy, en nuestro país, no hay que ser una autoridad o una estrella de la farándula para tener guardaespaldas. Con sólo un llamado se puede contratar el servicio de estos guardias que incluso pueden venir armados. Padres que quieren proteger a sus hijos durante la noche, empresarios, ejecutivos y figuras del espectáculo son los clientes que llaman a las agencias de seguridad para contratar un guardaespaldas.
El negocio de ser la segunda sombra está en pleno desarrollo en Chile, hay quienes lo hacen de manera particular y también quienes, amparados por una empresa, prestan este servicio llamado de protección a personas importantes (PPI). Sólo en Santiago existen seis compañías del rubro. Este servicio se puede prestar con y sin armas de fuego, esta última labor la realiza personal en retiro de las Fuerzas Armadas y de orden, que gozan de permiso de porte de armas. Según explican en Carabineros, esto no está regulado y quienes lo hacen operan al margen de la legalidad y, además, son un peligro porque podrían causar enfrentamientos. Esto sería solucionado por una nueva legislación, ya que la actual de seguridad privada data de hace 25 años . El Ministerio del Interior licitó a través de Chile Compra un estudio de la seguridad privada con miras a actualizar la legislación e incluir a este tipo de negocios y trabajos. Negocio emergente El trabajo de los guardaespaldas de a poco se ha ido formalizando, se han formado empresas que dan trabajo y otras en que se puede capacitar a los guardias en defensa personal, primeros auxilios, salvataje y protocolo. Las empresas son pequeñas tienen una facturación cercana a los $20 millones anuales y su personal es mayoritariamente temporal. La mayoría de los empleados son hombres y las mujeres se dedican a la protección de personas del mismo sexo, explicó Jorge Lee, vicepresidente de la Comisión de Seguridad y Antidelincuencia de la Cámara Nacional de Comercio. Sebastián González dirige la empresa Garzón Express, que presta mayoritariamente servicio de seguridad para acompañar a adolescentes en las noches, explica que su servicio "es personalizado, vamos a buscar al joven a la casa y lo acompañamos durante toda la fiesta y si se arma alguna pelotera lo sacamos". La demanda por este servicio es alta, entre jueves y sábado cuidan en promedio 40 jóvenes y por este servicio cobran $57.000 por cinco horas. Agrega que la mayoría de sus guardaespaldas son ex uniformados, pero que éstos no usan armas de fuego porque "en muy pocos casos se justifica". Además, piden sus servicios ejecutivos y empresarios que deben ir a depositar o retirar grandes sumas de dinero al banco, empresarios para participar en ferias y eventos, personas comunes que deben ir a careos en tribunales y uno que otro personaje de la farándula, deportistas y políticos. Éstos también piden el servicio por horas. Hacen servicios mensuales especialmente de chaperones de jóvenes que han salido de rehabilitación de drogas. En este caso se cobra sobre $500.000 mensual, más alojamiento y comida. Otro famoso en este rubro es Nelson Navarro, ex comisario de la Policía de Investigaciones que tiene una empresa de investigadores privados y que protegió a Eduardo Bonvallet. Hoy, junto a su equipo, cuida a jóvenes durante la noche y cobra entre $80.000 y $100.000 por el resguardo de dos guardaespaldas. Los límites Los vigilantes, que resguardan instituciones financieras, de transporte de valores y empresas estratégicas, están regulados por ley al igual que los guardias privados de casas, condominios, discotheques o centros comerciales. Ellos son fiscalizados por la subdirección de seguridad privada de Carabineros, OS-10, toman cursos y tienen permisos que deben ser renovados periódicamente. Pero ¿qué pasa con los guardaespaldas? Ellos están fuera de la ley. "Nadie regula su funcionamiento, no hay una ley ni fiscalización. Además, son muy difíciles de identificar porque dicen que son acompañantes", explica un carabinero dedicado al tema de la seguridad privada. El riesgo de que no estén regulados radica en que nada se sabe de su idoneidad psicológica y ellos tienen cursos de artes marciales que pueden usar para proteger a sus clientes podrían provocar un accidente. Los guardaespaldas ex uniformados que portan armas son un peligro aún mayor. Ellos están autorizados por ley para portar armas, pero sólo para su protección personal, y no para actuar como vigilante de un tercero. Autoridades y visitas extranjeras: La policía da un servicio profesional La seguridad y protección tanto de las autoridades del país como de los jefes de Estado, presidentes y autoridades que visitan Chile depende del departamento de Protección de Personas Importantes (PPI) de Carabineros. Se trata de un servicio profesional de guardaespaldas al que postulan cada año cerca de 50 carabineros, de los cuales el 80% es aceptado en los cursos que duran un mes e incluyen el dominio de artes marciales (defensa personal), conocimiento de armas, técnicas para conformar comitivas, primeros auxilios, educación física y clases de tiro. Además deben hablar un idioma extranjero. Todos estos conocimientos los aplican al custodiar a la Presidenta de la República, al presidente del Senado y al de la Cámara de Diputados, entre otras autoridades chilenas, y también a personalidades internacionales que han participado en eventos como la Cumbre de las Américas, la Cumbre Iberoamericana, el APEC y en los distintos cambios de mando presidenciales. El desempeño ha sido exitoso y ha llevado a los carabineros PPI a participar en cursos en Latinoamérica, Europa y Medio Oriente. Además, la fama del departamento atrae año a año a personal de las Fuerzas Armadas a capacitarse en sus filas.
Martes 11 de abril de 2006 Mercurio
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